Pinar del Río, Cuba.-
Un incendio forestal de grandes proporciones se mantiene sin control en una zona montañosa de la provincia occidental de Pinar del Río, Cuba, afectando ya 1.700 hectáreas de bosque. Así lo informó este sábado el Cuerpo de Guardabosques (CGB), destacando que, por el momento, el fuego no representa peligro para los asentamientos poblacionales, a pesar de su avance por el macizo montañoso.
Las condiciones climáticas actuales son desfavorables para las labores de extinción, lo que complica los esfuerzos del CGB por contener el siniestro.
Mientras tanto, otros fuegos reportados en Pinar del Río durante esta jornada se mantienen bajo control. Entre ellos se encuentran los focos del kilómetro 17 de la carretera de Luis Lazo, La Güira y La Solita, este último situado en el municipio de San Juan y Martínez. Aunque estos siniestros no se han extinguido por completo, se mantiene una “guardia de ceniza” dentro de su perímetro para eliminar puntos calientes y prevenir su propagación.
Previamente, se había logrado la extinción de otros dos incendios: el de El Polvorín, también en San Juan y Martínez, que arrasó 30 hectáreas, y el de La Vigía, en Minas de Matahambre, con una afectación de 10 hectáreas de bosques. Las causas de todos estos siniestros aún se encuentran bajo investigación por parte del Cuerpo de Guardabosques.
En lo que va de 2026, la provincia de Pinar del Río ha registrado 46 incendios forestales, con un total de más de 950 hectáreas de bosques afectadas. Los especialistas han determinado que solo uno de estos fue de origen natural, atribuyendo la mayoría de los demás a indisciplinas y negligencias humanas.
Pinar del Río es la segunda provincia más reforestada de Cuba, con más de 411.000 hectáreas de bosques que cubren el 48 % de su superficie. No obstante, la región ha enfrentado desafíos considerables, como en 2025, cuando se quemaron más de 8.000 hectáreas, cifra que superó la suma de los cuatro años anteriores.
Históricamente, el 96 % de los incendios forestales en Cuba ocurren entre enero y mayo, período que coincide con la estación seca, siendo marzo y abril los meses de mayor incidencia, según estudios del CGB.






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