TOKIO.-
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, reafirmó el compromiso de su país de implementar «todas las medidas posibles a su alcance» para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Esta declaración surge tras el anuncio de Londres sobre la creación de una misión multinacional defensiva para la zona, en un contexto de crecientes tensiones por la guerra en Irán.
Durante una reunión virtual de líderes sobre la navegación en Ormuz, organizada por Francia y el Reino Unido el pasado viernes, Takaichi subrayó que Japón «continuará trabajando estrechamente con la comunidad internacional, incluidos los países y organizaciones internacionales pertinentes». La mandataria expresó su reconocimiento por las iniciativas de París y Londres, enfatizando la «fundamental» necesidad de restablecer la estabilidad en este paso estratégico «lo antes posible» y asegurar la libertad y seguridad de navegación para embarcaciones de todas las naciones. «Sigue siendo una prioridad urgente», añadió.
En este sentido, la jefa del Ejecutivo nipón destacó los esfuerzos diplomáticos recientes de Tokio, incluyendo la propuesta de fomentar el establecimiento de corredores marítimos seguros. Respecto a las implicaciones en el sector energético, Takaichi recordó que Japón ha anunciado una cooperación financiera de 10.000 millones de dólares para facilitar compras conjuntas de productos derivados del petróleo entre países asiáticos.
La postura de Takaichi se enmarca en las limitaciones legales de Japón, cuya Constitución consagra el pacifismo y exige la renuncia total a la guerra, restringiendo el envío de activos militares a zonas de conflicto. No obstante, a mediados de marzo, en medio del debate sobre el despliegue de activos militares en Ormuz, impulsado por las reiteradas peticiones del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, Takaichi había contemplado la posibilidad de enviar buques japoneses si se implementaba un alto el fuego.
Por su parte, el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, tras participar en la cumbre virtual, afirmó que Corea del Sur desempeñará «un papel responsable para garantizar la libertad de navegación en el estrecho, basado en el Derecho Internacional«. Seúl se comprometió a participar «activamente en los esfuerzos de la comunidad internacional para contribuir a los principios de libertad de navegación y la estabilidad de las cadenas de suministro globales».
Asimismo, Lee Jae-myung indicó en un mensaje en su perfil de la red social X que Corea del Sur «planea buscar activamente maneras de fortalecer la cooperación diplomática y militar de cara a futuros cambios en la situación». El presidente surcoreano enfatizó la vital dependencia de su país del estrecho de Ormuz, que representa aproximadamente el 70% de sus importaciones de petróleo, por lo que «garantizar la estabilidad en esta vía marítima y la libertad de navegación es una cuestión fundamental directamente vinculada» a la economía surcoreana y al bienestar de su población.






