CHILE.- El presidente de Chile, José Antonio Kast, anunció el miércoles un plan de reforma legislativa con más de 40 medidas, concebido para “romper” con un ciclo de estancamiento. Entre las propuestas más destacadas se encuentra una significativa rebaja del impuesto a las empresas, medida que ha sido categóricamente rechazada por la oposición de izquierda.
El mandatario afirmó: “No llegamos aquí para repetir el ciclo anterior, llegamos para romperlo”, en clara alusión a las administraciones que le precedieron. La iniciativa central del plan es la reducción gradual del impuesto a la renta de las empresas, proyectando su descenso del 27% al 23%, buscando alinearse con el promedio de los países desarrollados.
El paquete de medidas contempla también la reconstrucción de más de mil viviendas destruidas por incendios forestales y diversos beneficios tributarios. Entre estos se incluyen una rebaja transitoria del IVA a la venta de viviendas nuevas y el establecimiento de incentivos para la repatriación de capitales.
La aprobación de este proyecto en el Congreso representará una prueba crucial para la administración de Kast. A pesar de que la derecha cuenta con una mayor cantidad de legisladores, no dispone de los votos necesarios para asegurar la aprobación de la reforma sin apoyo adicional.
Según lo expuesto por Kast, la meta es que al término de su mandato en 2030, la tasa de desempleo disminuya al 6,5%, la economía registre un crecimiento cercano al 4% anual (frente al 2,5% del año pasado) y “que las cuentas fiscales estén en equilibrio”. La propuesta, que busca reactivar la economía de Chile, una de las más estables de Latinoamérica, ha sido criticada por la diversidad de temas que agrupa, lo que ha llevado a sus detractores a apodarla “Ley Tutti Frutti”.
La oposición ha expresado su cuestionamiento, argumentando que el gobierno alega falta de recursos mientras impulsa rebajas tributarias que reducirían la recaudación fiscal. Constanza Martínez, presidenta del opositor Frente Amplio, declaró a la AFP que, “mientras impulsa rebajas de impuestos que favorecen principalmente a los sectores de mayores ingresos, reduce el gasto público” en medidas que podrían beneficiar “a la clase media y trabajadora”.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió la medida antes del anuncio: “No es un impuesto que se baja para los ricos. Es un impuesto que se baja para que las empresas tengan más dinero para invertir”. Quiroz estimó que alrededor de 150.000 empresas se beneficiarían de la reducción impositiva.
El analista político Diego Arellano, profesor de la Universidad del Desarrollo, calificó el proyecto como “fundamental para el éxito del gobierno” prometido por Kast. Según Arellano, la decisión de agrupar múltiples temas en una sola ley responde a que algunas normas, especialmente la rebaja del impuesto corporativo, tendrían un “éxito legislativo incierto” si se presentaran individualmente.
El gobierno justificó la reforma señalando la situación heredada de la administración del izquierdista Gabriel Boric, que, según afirman, no cumplió sus metas de déficit fiscal por tres años consecutivos, llevando la deuda pública a superar el 40% del PIB.
En el contexto económico actual, el economista Juan Ortiz explicó a la AFP que “Chile no está en una crisis fiscal, pero sí está en un punto de debilitamiento gradual. Por lo tanto, hay que tomar medidas”. La situación económica ha desplazado la delincuencia como principal preocupación de los chilenos, tras la fuerte alza de los precios de los combustibles que impactó el costo de vida, según sondeos recientes. Un estudiante de mecánica de 22 años, Juan González, en el centro de Santiago, expresó su apoyo: “Estoy de acuerdo con la rebaja del impuesto a las empresas porque incentiva la inversión”.
El presidente Kast concluyó: “Este es el gobierno de emergencia que prometimos. No era retórica, son hechos concretos que van a cambiarle la vida a millones de chilenos”.






