Nueva York.- Una propuesta para establecer un salario mínimo de $30 la hora en la ciudad de Nueva York ha generado una profunda polarización entre organizaciones sindicales y gremiales que la apoyan, y diversas cámaras comerciales que la rechazan enérgicamente. La iniciativa, que busca aliviar la crisis de asequibilidad que afecta a la clase trabajadora, ha sido catalogada por los pequeños y medianos comerciantes como la «carta de defunción» para miles de negocios.
La propuesta, una de las prioridades del alcalde Zohran Mandani, ha sumado el respaldo de sindicatos y asociaciones laborales, incluyendo a trabajadores de restaurantes, deliveristas y auxiliares domiciliarios, quienes denuncian ingresos «pírricos» frente a la ola inflacionaria post-pandemia. En contraposición, la Coalición Multiétnica de Cámaras de Comercio de NYC, que agrupa a más de 50 asociaciones comerciales, se ha conformado para oponerse a lo que consideran una medida insostenible.
Este jueves, el Concejo Municipal llevó a cabo la primera sesión de análisis sobre la posible eliminación de la categoría de salarios sub-mínimos, un esquema que permite a los trabajadores de restaurantes, que reciben propinas, percibir un salario base inferior al mínimo legal.
Organizaciones como One Fair Wage (OFW), que promueve a nivel estatal la legislación «Un Salario Justo» para acabar con el sistema salarial de dos niveles, argumentan que cualquier expansión de opciones comerciales, como el programa «Restaurantes al aire libre» (Dining Out NYC), debe ir acompañada de una remuneración adecuada para los empleados.
«La ciudad de Nueva York enfrenta una crisis de asequibilidad, y son los trabajadores quienes más la padecen. La gente trabaja cada vez más, pero aun así no gana lo suficiente para vivir dignamente», afirmó Naila Rosario de OFW, destacando la oportunidad histórica de establecer un salario digno de $30 para todos.
Actualmente, el salario mínimo general en la Gran Manzana es de $17.00 por hora. Sin embargo, para los trabajadores con propinas, como meseros y bartenders, la ley permite un salario base menor, de aproximadamente $11.35 por hora, esperando que las propinas completen el mínimo de $17.00.
La manifestación frente a la Alcaldía el jueves contó con la participación de Liliana Hurtado, trabajadora boliviana, quien testificó cómo en algunos establecimientos se llega a pagar apenas $10 por hora. «Si el salario fuera de $30, mi vida sería diferente», expresó Hurtado, ilustrando la precariedad de miles de trabajadores, especialmente inmigrantes, afectados por ingresos que no cubren las necesidades básicas.
Por otro lado, la oposición empresarial ha comenzado a movilizarse. La Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Hispanos de Nueva York y otras agrupaciones divulgan un documental para concienciar sobre el impacto «devastador» de la medida. «Para quienes promueven estas legislaciones es un acto de justicia. Pero para nuestra industria, que es el alma de Nueva York, sería un desastre», subraya el material informativo.
Sandra Jaquéz, presidenta de la Asociación de Restaurantes, Bares y Lounges Hispanos de Nueva York, criticó la propuesta, afirmando que «se requiere no tener el mínimo conocimiento de cómo estamos operando […] para siquiera plantear que el salario mínimo pueda escalar los $30. Eso acabaría con el empleo, cerraría automáticamente a miles de negocios».
Los líderes de la Unión de Bodegueros de América y la Asociación de Pequeños Negocios y Bodegas de Nueva York han expresado preocupaciones similares. Frank García, portavoz de la Coalición Multiétnica de Cámaras de Comercio de NYC, calificó al alcalde como «enemigo de los pequeños comerciantes» y advirtió que la medida, junto con otras políticas municipales, «destruiría parte del tejido empresarial» y resultaría en «ruina y menos empleos».
No obstante, una investigación de OFW desestima los temores de desempleo y cierre de locales, calificándolos de «infundados». El estudio cita ejemplos de ciudades como Washington D.C. y Chicago, que implementaron salarios mínimos completos con propinas y han mantenido un crecimiento estable en el sector, con aumentos de costos laborales en Chicago de solo un 3% aproximadamente. Actualmente, siete estados en Estados Unidos exigen este pago íntegro, y los defensores insisten en que en Nueva York brindaría estabilidad y corregiría disparidades históricas.






