Santo Domingo.- República Dominicana ha sido impactada en los últimos días por un escenario de lluvias extremas, granizo inusual y vientos fuertes, dejando un saldo significativo de afectaciones en diversas comunidades. Expertos atribuyen estos fenómenos a la combinación del cambio climático, la inestabilidad atmosférica y factores locales, que han generado emergencias en distintas localidades del país.
El biólogo Ricardo García señaló que los eventos recientes son consecuencia de un “desequilibrio en los ciclos naturales” acentuado por el cambio climático. Este fenómeno incrementa la capacidad de la atmósfera para retener humedad, lo que resulta en precipitaciones más intensas y violentas. “El cambio climático se evidencia en alteraciones de la temperatura y la atmósfera, lo que propicia una mayor capacidad de vapor de agua”, afirmó García.
Este comportamiento atmosférico genera episodios extremos, como los recientes, donde se registraron hasta 400 milímetros de lluvia en pocas horas en algunas zonas, una cantidad que, según el especialista, puede equivaler a las precipitaciones de todo un año en ciertas localidades. Tal volumen hídrico es capaz de saturar suelos y colapsar sistemas de drenaje.
Las repercusiones de estos fenómenos se han extendido por todo el territorio nacional. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha reportado un balance de más de 5,000 personas desplazadas y más de 1,000 viviendas afectadas a causa de las inundaciones. Numerosas comunidades han quedado anegadas debido al desbordamiento de ríos y cañadas.
Entre los casos más críticos, el desbordamiento del río Lebrón en el Gran Santo Domingo provocó la pérdida de enseres y dejó a varias comunidades incomunicadas. En Villa Altagracia, se reportaron incidentes de personas arrastradas por la corriente, mientras los organismos de socorro mantienen activas las labores de asistencia en las zonas más vulnerables.
El biólogo Ricardo García subrayó que el impacto de estas lluvias trasciende la precipitación misma, manifestándose en la saturación de los suelos. “Los suelos se saturan como una esponja, incapaces de absorber más agua, lo que desencadena deslizamientos de terreno y el colapso de infraestructuras”, explicó.
Asimismo, los ríos desbordados arrastran contaminantes que representan una amenaza directa para los ecosistemas y la salud de las poblaciones ribereñas.
García advirtió sobre el impacto ecológico, que incluye la potencial disminución de la biodiversidad y la desaparición de especies debido al desplazamiento causado por las crecidas fluviales. Estos fenómenos alteran equilibrios naturales establecidos a lo largo de siglos.
Por su parte, el meteorólogo Saddan Font-Frías detalló que las condiciones meteorológicas recientes se deben a una combinación de una vaguada, un frente frío y la presencia de aire extremadamente frío en altura, lo que propició una severa inestabilidad atmosférica. “Esto estuvo asociado a una anomalía térmica fría, una especie de ‘bomba de aire frío’”, explicó Font-Frías.
Este contraste térmico fue el responsable de granizadas inusuales, ráfagas de viento intensas y lluvias torrenciales concentradas en cortos periodos de tiempo.
En Santo Domingo, las ráfagas de viento provocaron la caída de árboles y daños en infraestructuras urbanas. En áreas del Distrito Nacional, se registraron afectaciones en estructuras como el entorno del Malecón Center y obstrucciones viales debido a la caída de árboles y postes, particularmente en zonas aledañas a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El sector transporte también sufrió el impacto, con reportes de filtraciones de agua en unidades de transporte público y pasajeros varados en estaciones del Metro de Santo Domingo. La estación Centro de los Héroes fue una de las más afectadas, reflejando las dificultades de movilidad generadas por las inundaciones urbanas.
En la provincia de Puerto Plata, al menos siete centros educativos resultaron afectados. Simultáneamente, en el Gran Santo Domingo, se han reportado múltiples vías obstruidas por la caída de árboles y postes, lo que ha complicado el tránsito y alterado la vida cotidiana.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantiene varias provincias en alertas roja, amarilla y verde, ante la persistencia del riesgo de nuevas inundaciones, crecidas repentinas de ríos y deslizamientos de tierra. Las autoridades han instado a la población a evitar cruzar cuerpos de agua desbordados y a mantenerse informada a través de los boletines oficiales.
Este panorama ha generado un considerable drama humano, con familias evacuadas, viviendas inundadas, comunidades incomunicadas y cuantiosas pérdidas materiales, incrementando la incertidumbre frente a los fenómenos climáticos.
Los expertos consultados concuerdan en que estos eventos no son incidentes aislados, sino que forman parte de una nueva realidad climática caracterizada por la mayor frecuencia, intensidad e impredecibilidad de los fenómenos extremos. Esta situación obliga a República Dominicana a desarrollar estrategias de adaptación ante un escenario ambiental crecientemente desafiante.






