Bogotá.- La relación bilateral entre Colombia y Ecuador se tensa tras las declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien este viernes acusó al Gobierno de Ecuador de «estar dejando morir de hambre» al exvicepresidente correísta Jorge Glas. Glas cumple una condena por delitos de corrupción en una prisión de máxima seguridad, en un contexto de escalada en la guerra comercial entre ambos países.
Desde Barcelona, el mandatario Petro afirmó en la red social X que «Ecuador está pasando al fascismo, ha decidido ilegalizar la oposición y criminalizar la política, dejando morir de hambre al ciudadano colombiano exvicepresidente de la república de Ecuador: Jorge Glas«.
El exvicepresidente Glas, quien permanecía en la prisión La Roca desde 2024, fue trasladado recientemente a la nueva cárcel de máxima seguridad, insignia del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ubicada en la provincia costera de Santa Elena. Su detención inicial ocurrió el 5 de abril de 2024, tras un asalto ordenado por Noboa a la Embajada de México en Quito para extraerlo a la fuerza, a pesar de haber recibido asilo diplomático.
La tensión se ha extendido al ámbito comercial. La disputa comenzó con la imposición de aranceles del 30% por parte del presidente Noboa, quien argumentó que Colombia no estaba tomando las medidas suficientes en materia de seguridad en la frontera común, una zona donde operan bandas del crimen organizado.
El 10 de abril, la ministra colombiana de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, había anunciado una contramedida: Colombia elevaría del 30% al 100% los aranceles a las importaciones ecuatorianas. Esta decisión respondía a la determinación de Ecuador de aumentar del 50% al 100%, a partir del 1 de mayo, una «tasa de seguridad» impuesta por el Gobierno ecuatoriano. No obstante, el presidente Petro posteriormente declaró que su país no impondría aranceles del 100% a productos ecuatorianos, asegurando que «todo lo que sea necesario para Colombia, 0%, entra».
La reciente escalada diplomática se produce días después de que Petro calificara a Glas como un «preso político», una declaración que el mandatario Noboa consideró un «atentado contra la soberanía» de Ecuador, lo que llevó al llamado a consultas del embajador ecuatoriano en Bogotá. En respuesta, el presidente colombiano ordenó el jueves a su embajadora en Quito, María Antonia Velasco, regresar «de inmediato» a Bogotá.






