LIMA.- A sus 50 años, Keiko Fujimori ha oficializado su cuarta candidatura presidencial en Perú, marcando un nuevo capítulo en su carrera política con el objetivo de alcanzar el poder y reivindicar el legado de su padre, el expresidente Alberto Fujimori.
La líder de Fuerza Popular, que ha sido derrotada en la segunda vuelta electoral en tres ocasiones previas (2011, 2016 y 2021), figura nuevamente entre las favoritas para avanzar a la fase decisiva de los comicios. Sus anteriores contendientes fueron Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente, con las dos últimas contiendas definidas por márgenes muy estrechos. Tras su última derrota en 2021, Fujimori denunció un presunto fraude sin presentar pruebas concluyentes, lo que generó una notable controversia a nivel nacional e internacional.
Su campaña actual se ha enfocado en un discurso de “mano dura” frente a la inseguridad y la inestabilidad política, logrando captar el respaldo de un sector importante del electorado. Adicionalmente, ha reforzado su mensaje apelando al recuerdo del gobierno de su padre, defendiendo un modelo basado en el orden y la estabilidad.
La trayectoria política de Keiko Fujimori se inició a temprana edad. En 1994, con apenas 19 años, asumió el rol de primera dama durante la administración de Alberto Fujimori tras el divorcio de sus padres. Posteriormente, en 2006, fue elegida congresista con la mayor votación nacional.
No obstante, su carrera ha estado marcada por diversas controversias. Ha sido señalada por sus opositores como una figura que contribuyó a la inestabilidad política del país en los últimos años. Asimismo, enfrentó investigaciones por presunto lavado de dinero vinculado a sus campañas electorales, situación que la llevó a cumplir prisión preventiva durante casi un año y medio. Sin embargo, en 2025, un tribunal anuló el juicio en su contra y la justicia peruana ordenó el archivo definitivo del caso, permitiéndole regresar al escenario político sin procesos pendientes.
En esta nueva candidatura, Fujimori se enfrenta a un escenario distinto: la ausencia de su padre, fallecido en 2024, y un contexto político peruano caracterizado por la fragmentación y el desgaste institucional. A pesar de estos factores, apuesta a consolidar su base electoral y alcanzar finalmente la presidencia del Perú.






